martes, 3 de agosto de 2010

El Nuevo Chaneque de la Familia Pérez ó Cómo regrese a Monterrey sin mi collar azul?


Existe una leyenda popular en Veracruz, lugar mágico del que vengo aterrizando... cuenta que el Dios creador de la Tierra, después del grandioso proceso de la Creación, observó que nadie se encargaba del cuidado de los organismos por Él creados, así que decidió hacer al Chaneco, o Rey de la Tierra, para que los protegiera. De esta manera, el Chaneco se fue convirtiendo poco a poco en el dios de la tierra, del agua, de las plantas y de los animales.

El Chane,Chaneque ó Chaneco, vive en el talogan, Cantaxotalpanota o ta’altampa, el mundo subterráneo o paraíso donde la naturaleza es pródiga; ahí disfruta con otros seres sobrenaturales la abundancia y el bienestar.

Su mundo inferior está comunicado con la tierra por la ceiba, ese árbol tan grande y bello que se encuentra en las selvas. (Que por cierto tuve,una noche mágica llena de música y fotografía; la bendición de conocer una de las más grandes ceibas que se encuentran en la región.)

De esta manera, utiliza los huecos que hay en sus robustos troncos para vivir, además de otros muchos lugares. Por esta razón, los chaneques rondan principalmente por las ceibas, manantiales, saltos de agua, cuevas y cerros... (y en el patio de la casa de Gustavo y Pablo; lo demostraré!)

De la tradición popular surge la creencia de que los chaneques cuidan el bosque, los animales y todo lo que en su interior existe, y utilizan los huecos de los troncos de las ceibas para pasar de su mundo mítico a nuestro mundo terrenal.

Estas interesantes creencias, aunque nos parezcan extrañas, tienen su fundamento en algo muy cierto... y es que en realidad los troncos, no sólo de las ceibas sino de los de todos los árboles, nos permiten pasar de un mundo a otro! No lo habían pensado?

Bueno, pues investigando un poco te encuentras con un montón de historias que te llevan a conocer gente que afirma haber visto, capturado ó convivido con chaneques.
Uno de los casos más recientes menciona que en Coatepec en el año de 2006,
unos cazadores de armadillos, al poner sus trampas en los cañales allá por Mahuixtlán, cerca del “puente del Diablo” que se ubica entre la entrada al ingenio a la desviación de Tuzamapa, en vez de encontrarse al “toche” (famoso por el sabor de su carnes) estaba encerrado un chaneque.

Dos campesinos, asustados por el aspecto de un hombrecito de cerca de 30 centímetros, con cara de viejo y grandes uñas, ayudados por sus lámparas, le abrieron la trampa para que se fuera, pero el chaneque lejos de huir, se agarró de la pierna de uno de los dos cazadores y no tuvieron más remedio que llevárselo a la casa de uno de ellos. (Qué divertido, pero ese no es el de la familia Pérez)
Dentro de su jaula,mencionaban los testigos que el chaneque sólo gruñe y come frutas y verduras crudas. Su mirada dura y sus pequeñas orejas tienen asustados a quien se atreve a verlo. Si la persona le cae bien, no grita. Si le cae mal, no deja de gruñir. Si le gusta una mujer, se vuelve tierno. A los niños sólo los mira y al aparecer es a los único que les teme...

Pareciera, cómo menciona la reportera; una metáfora de un político de Coatepec, pero no es así. Los que dan la versión dicen que la familia del campesino que se lo llevó, enfermó y que actualmente lo tienen en la comunidad de Las Lomas, cerca de Mahuixtlán.

El chaneque o duende es parte de la mitología olmeca, muy arraigada en el sur de Veracruz. Al parecer los rumores en Coatepec siempre se cumplen.
En esa ocasión, el tema del chaneque tal vez fué parte de la superstición popular y sólo se trató de un animal poco común en la región, como un mono; pero sirvió seguramente durante semanas de tema de sobremesa de muchas familias en la región de Coatepec, acompañados de un delicioso café para el desempanze.

Pero que hay de aquél chaneque de la familia Pérez?
Ah bueno... pues mi conclusión es que esa noche mágica en la que yo me quejaba tanto de que no había luz suficiente en el jardín que te llevaba hacia los baños de mujeres de LA CEIBA (un centro cultural de la región, que atribuye obviamente su nombre al gran árbol que se encuentra en la entrada)ese chaneque se me metió en la bolsa! Así fué... por eso ahora llego a la conclusión de que me pesaba tanto! Y después nos espero en la camioneta, cuando nos fuimos a la casa se bajó y molestó a Papo (el perro) toda la noche! Por eso Papo no dejaba de ladrar...

Pero toda esta historia que decidí contarles hoy de los chaneques, originó mi curiosidad porque el muy maldito me robó un collar azul!Un collar que acaba de comprar ese día y que todo el tiempo estuve diciendo me pondría el día de regreso. Bueno! hasta unas sandalias del color del collar compré para lograr una combinación perfecta. Y Estuvimos buscándolo mucho tiempo... hasta que me rendí.

Y entonces así fue que una serie de sucesos se entrelazaran y dieran como resultado tres cosas; que la familia Pérez sea propietaria del único chaneque de la región, que yo llegara a Monterrey sin collar y que el primer acusado, cómo siempre en este México de chivos expiatorios fuera Papo!

Y esta, mi amado Papo, es una disculpa pública!

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